Home / Destacadas / Claves desde la economía feminista para entender las medidas económicas de Macri
economia feminista

Claves desde la economía feminista para entender las medidas económicas de Macri

Agencia La Vaca

19/08/2019

¿Qué significa el paquete de medidas anunciadas por el Presidente? Dólar y cinco claves para entender por qué la política económica es insostenible sin garantizar las condiciones de reproducción de la sociedad: todo ese trabajo infinito e invisible de mujeres y familias que garantizan que la vida continúe, aunque los economistas y funcionarios no se den por enterados. La lógica patriarcal en las medidas. La dolarización  de la vida y el rol de los movimientos sociales para pensar en otra economía frente a la crisis. Un trabajo de la economista feminista Natalia Quiroga Díaz –coordinadora académica de la Maestría en Economía Social de la UNGS y autora de Economía pospatriarcal. Neoliberalismo y después.

  1. La lógica patriarcal.

La política económica patriarcal del gobierno profundiza una crisis económica, que ya era muy grave. Tocando el valor de 60 pesos, el dólar no se contiene con este techo y nos mantiene en vilo ante la amenaza de desborde cotidiano, agitando las posibilidades de una aceleración extraordinaria de la inflación (eufeminismo para nombrar el fantasma de la hiperinflación) producida por la puja distributiva desatada por actores monopólicos con capacidad de fijar precios. Estos actores hacen que, a cada devaluación, sus ganancias (en dólares) se multipliquen ante la ausencia de toda forma de regulación.

¿Por qué es una lógica patriarcal? Porque el macrismo, de manera sostenida, premia las conductas abusivas de los actores más fuertes de la economía: en este gobierno, el estímulo estatal a la ley del pez más grande ha desincentivado las lógicas de compromiso y solidaridad con la sociedad. La ausencia del Estado en la regulación de los monopolios ha propiciado que las empresas se desliguen por completo del impacto que en la sociedad tiene la dolarización de los bienes esenciales para la vida. El objetivo de la ampliación continua de las condiciones para la expoliación orienta las relaciones entre empresas y Estado.

En este contexto, la vida de los sectores más vulnerables y frágiles no es tenida en cuenta. Con esta lógica, mientras las grandes empresas han acrecentado las ganancias y las han fugado del país, desde el Estado se han impulsado políticas de flexibilización laboral y previsional que ataca a los sectores más débiles. Por esto los jubilados, los desempleados, los más pobres y precarizados ven arrasadas las condiciones para la existencia porque la inflación en alimentos, medicamentos y servicios públicos consume prácticamente la totalidad de sus devaluados ingresos.

Entre más vulnerable es la población, mayor es el impacto del aumento de precios. Esta política es patriarcal porque se desentienden por completo del cuidado, la solidaridad y la protección de los seres humanos, externaliza su impacto en las condiciones para la reproducción de la vida en el trabajo doméstico que realizan las mujeres y en los procesos organizativos que sostienen la vida. Cuando hablamos de reproducción de la vida, nos referimos al multidimensional despliegue de energías que hacen posible que la existencia se sostenga, al trabajo pensado de manera amplia. Desde la economía feminista, hay un énfasis muy fuerte en reconocer el trabajo doméstico y del cuidado. Por ejemplo, una mujer del conurbano que a horas de la madrugada tuvo que levantarse para dejar a los miembros de su hogar listos para la escuela, el trabajo y poder llegar al alimentazo de la UTT, ¿cuántas horas le insume de tren y colectivo para conseguir esos alimentos que ya no pueden comprar en la esquina de su casa?

Esos trabajos no sólo son invisibilizados por esta lógica patriarcal, sino también capturados por un Estado que descarga en las mujeres las consecuencias nefastas de sus políticas.

  1. La lógica se derrumba en las urnas.

El resultado electoral de las PASO le pone límites a esta política económica patriarcal y, por ende, autoritaria. La democracia imprime un freno de mano a la profundización del ajuste y esa es la razón por la que el discurso estatal da un volantazo pasando del austericidio al reconocimiento del propio Gobierno en la responsabilidad en la destrucción de las condiciones para la vida, aunque sin capacidad real de resarcimiento. Con una devaluación cercana al 30% en lo que va de la semana, la timidez de las últimas medidas intenta paliar los efectos de esta devaluación que está llevando a una remarcación de bienes esenciales con incrementos que superan el 20%.

No obstante, este cambio discursivo muestra la imposibilidad de sostener una propuesta electoral sin poner en el centro las condiciones de reproducción. Los resultados de las elecciones muestran que la lucha que en estos años han desarrollado el movimiento feminista, docente, de las economías populares y sociales, las organizaciones campesinas, indígenas y sindicales por la defensa para las condiciones para la vida, han tenido eco en la propuesta con la que el candidato de la oposición ganó la elecciones el domingo posicionándose en contra del paquete de ajuste social y la fuga de capitales financiada por el  FMI.

Así, en Argentina, los límites que la reproducción pone a las condiciones de expoliación como fundamento para la gobernabilidad democrática son reconocidos tardíamente por las últimas medidas anunciadas por el gobierno.

  1. No hay viraje en lo fundamental

El Banco Central, sin capacidad de fuego por los condicionamientos del FMI, ha venido gastando las pocas reservas disponibles para sostener un dólar que no encuentra techo. En este contexto de desplome de la economía, el Gobierno sostiene las ganancias millonarias del sector financiero sosteniendo una tasa de interés del 75% que no tiene correlato en ningún país del mundo. Eso significa que no existe un cambio en los vectores fundamentales de esta política especulativa, pero sí hay un reconocimiento a que no se puede llegar a octubre sin aminorar los efectos nefastos de la última crisis. La población votará en octubre con la heladera vacía: ante esa realidad cotidiana no hay discurso mediático ni de marketing que encubra la responsabilidad del actual Gobierno.

  1. Preso de su propia desregulación.

La desconfianza de “los mercados” en la propia política económica del Gobierno es evidente: cada vez que el presidente Macri habla se dispara el riesgo país y se devalúa un poco más la moneda, una paradoja para un gobierno cuyo principal objetivo de política fue el favorecimiento de los fondos especulativos.

La política irresponsable de desregulación financiera se radicalizó con el paso de las Lebac a las Leliq: lo que significó esa medida fue apagar el incendio de la corrida financiera de 2018 con nafta porque mientras la Lebac tenían plazo de 28 a 35 días, las Leliq tienen vencimientos semanales y se emiten casi a diario y son compradas de manera exclusiva por el sector financiero, concentrando así en pocos actores la posibilidad de la corrida. Eso significa –también- que cada semana el Gobierno está desactivando una bomba: por eso tenemos la tasa de interés más alta del mundo. De ahí la amenaza de devaluación es permanente dado que no existe en la actualidad ningún control ante la fuga de capitales. La única estrategia del Banco Central es la compra de dólares en el mercado, ya que las reservas están totalmente comprometidas para el pago de intereses de la deuda contraída con el FMI, la cual hoy supera el 100% del Producto Bruto Interno (PBI).

La responsabilidad del FMI es fundamental en esta crisis porque hay que subrayar que el organismo no le prestó dinero a la Argentina: le prestó dinero a Macri. Por esa razón, la crisis de esta semana es una cucharada amarga de su propia receta, es decir, la de una política económica a la medida de la fuga de capitales. Estas firmas saben de la insostenibilidad de las Leliq y, por ello, la amenaza de devaluación es permanente. El manejo irresponsable de una política para la especulación financiera tendrá al país bailando en la cubierta del Titanic hasta que asuma el próximo gobierno.

  1. ¿Qué sostiene a la sociedad?

El deterioro exacerbado de las condiciones de reproducción es una respuesta ante la dolarización de las necesidades fundamentales de la existencia. El gobierno propició la dolarizaciones de los bienes fundamentales para sostener en dólares –también- las ganancias empresariales.

Esta lógica es rota por las organizaciones sociales, con los alimentazos producidos por los productores (siendo notables las acciones de la Unión de Trabajadores de la Tierra) o la permanencia en la calle de una diversidad de organizaciones sociales y de la ciudadanía, a pesar de la represión permanente. Frente a la abstracción que supone la ficción de los mercados (donde no se reconocen las relaciones de poder), estos procesos organizativos le ponen el cuerpo a una economía que de manera eficiente resuelve las necesidades más apremiantes. Los precios fijados por una multiplicidad de bolsones o mercados populares hacen entender que podemos vender o entregar alimentos a 20 pesos. Ningún otro ejemplo explica a las claras cómo se hace un mercado que está radicalmente conectado con las condiciones para la reproducción.

Y muestra, también, que lo que el gobierno llama “mercados”, no existe: hay que ponerles a los actores especulativos nombres y apellidos. La devaluación actual no tiene nada que ver con la respuesta de los mercados (un eufemismo que encubre la responsabilidad de empresas calificadoras de riesgo como Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s), sino que se produce por las corridas de los monopolios del sector primario y agroalimentarios, de las multinacionales del sector de servicios y energético, menos de 10 bancos, fondos buitres y, por supuesto, el FMI. Allí no hay oferta ni demanda sino una capacidad de poder y de fijación de precios autoritaria, concentrada y abusiva. Por eso hablamos de economía patriarcal: actores exacerbados por su afán de lucro que impiden el funcionamiento de una economía como institución capaz de solventar las necesidades sociales.

Por ese motivo, bajo este esquema de relaciones, son los movimientos sociales quienes de manera autogestionada generan otros circuitos para la resolución de las necesidades. El reconocimiento que el candidato Alberto Fernández hace a la necesidad de desdolarizar los bienes esenciales para la vida hace explícita la insostenibilidad de una economía en la que financierizan las condiciones para la existencia. Lo que vimos esta semana es que esta lógica encontró en la democracia sus límites.

Por eso, el principal reto del nuevo gobierno conlleva necesariamente a la despatriarcalización de la política económica al reconocer que el fundamento democrático de todo gobierno implica la construcción de una economía que garantice las condiciones para la reproducción.

Comentários no Facebook